VISOR BINOCULAR DE "ASTRO ENGINEERING"
| Comparativa y critica de este dispositivo por Néstor Garcia.
Desde hace unos años han venido apareciendo en el mercado accesorios que permiten la visión telescópica a través de ambos ojos: Los cabezales o visores binoculares. Estos accesorios, a pesar de tener unos precios muy elevados, (400 – 700 €) han gozado de la aceptación de muchos aficionados, por el hecho de que al estar los dos ojos abiertos, éstos están mas relajados y son mas capaces de percibir detalles débiles que con uno sólo. También es un hecho contrastado que se reducen sensiblemente los posibles defectos propios de cada ojo al mezclar las imágenes de ambos. Calculamos que al observar a través de un cabezal de estos se produce una pérdida de luminosidad de entre 0’2 y 0’4 magnitudes al quedar dividida la imagen que recoge el telescopio en dos, pero para una mayoría de objetos encontramos que la ventaja de observar con ambos ojos compensa sobradamente esta pequeña pérdida de luminosidad.
La participación de los dos ojos en la observación es más natural y relajada, y proporciona una mejora notable en los objetos débiles y en la percepción de detalles, entorno a un 40%. Para comprobar esto basta con taparse un ojo cuando se está observando con unos prismáticos y veremos el inmediato empobrecimiento de la imagen. La observación con un solo ojo, además, produce un esfuerzo desigual que termina por cansar cuanto más intensamente observemos, mientras con un cabezal bien enfocado las observaciones pueden ser mucho mas largas sin que aparezca la fatiga, incluso observando la Luna.
Hasta hace muy poco, debido a los altos costes, las ventajas de estos accesorios sólo estaban disponibles para unos pocos, pero algunos fabricantes han decidido sacar al mercado modelos a precios más asequibles, rondando los 200€, con lo que acceder a ellos es mucho menos costoso.
El funcionamiento consiste en un prisma que divide en dos haces idénticos la luz procedente del telescopio, conduciendo las dos imágenes idénticas mediante sendos prismas, a dos oculares también idénticos.
En mi caso, el cabezal que he adquirido viene bajo la marca Astro Engineering. Es prácticamente igual a los que ofrecen Burguess Optical, Celestron o Moonfish. Unos distribuidores lo dotan de un par de juegos de oculares, otros con un par de oculares y un prisma, incluso se puede encontrar sin ningún accesorio adicional, (Moonfish, 150€) dejando al usuario la elección de los oculares que considere mas adecuados.
Se pueden utilizar sin ningún tipo de accesorio en la mayoría de telescopios catadióptricos y refractores. En este modelo, como en la mayoría, la condición es que el telescopio tenga un recorrido de foco de al menos 100mm. Los telescopios Newton y algunos refractores cortos no llegan a esa cifra, con lo que tienen que intercalar una lente Barlow o una lente que alargue el foco lo suficiente para poder enfocar la imagen. Esto también origina que, al multiplicar los aumentos por el número de la lente que hayamos interpuesto, estos telescopios se pierdan un buen número de objetos extensos al no caber en el campo real abarcado. Cada porta ocular tiene un enfocador helicoidal para contrarestar las posibles diferencias de enfoque de cada ojo. La distancia entre pupilas también es ajustable, entre 50mm. y 70mm. y es muy importante ajustar muy bien esta medida a cada usuario para obtener imágenes satisfactorias y no padecer de imagen doble, por lo que se hace muy difícil su uso en observaciones “públicas”. También hemos comprobado en distintos instrumentos, y mediante la “prueba de la estrella”, que el cabezal no influye en la apariencia de los discos de difracción ni en la colimación. El único problema detectado ha sido una leve reflexión interna con un objeto brillante cerca del borde del campo. Esta “imagen fantasma” es común a todos los cabezales cuando los usamos en telescopios de focal muy corta, (Sky Watcher 80 ED. p.ej.) y parece deberse a una reflexión total entre el prisma que divide en dos el haz de luz y la superficie externa del prisma de reenvío, inclinado 45º. No parece haber modo de evitarla pero si, como es lógico, observamos los objetos en el centro del campo, no debe haber mayor problema.
El barrilete de 31'8mm. (pulgada y cuarto) que se acopla al porta oculares tiene un diafragma interior libre de 24mm., pero los porta oculares tienen un limitador de campo a 18mm. según el fabricante, salvo en los modelos de alta calidad (y alto precio) en que el diafragma de campo libre llega hasta los 28mm. Este diafragma relativamente estrecho origina que en oculares de focales de 22mm. 25mm. o superiores exista “viñeteo”. No significa esto que no funcionen oculares de focales mas altas, pero sí perderemos grados de observación al aparecer una sombra en el borde del campo.
Hay en el mercado cabezales con prestaciones superiores al que probamos en este artículo, pero con precios excesivamente altos.
En el caso de estos visores, no podemos hacer un análisis pormenorizado de la calidad óptica, ya que ésta depende casi exclusivamente de los oculares que elijamos, de su campo real, de su campo aparente y de lo corregidos que estén.
El máximo inconveniente es más que evidente: Hacen falta dos oculares, y por tanto, doble desembolso. No obstante, una buena lente de Barlow nos puede ahorrar algún juego de oculares.
A pesar de los contras, es un accesorio que merece la pena al menos probar, por la sensación que el observador experimenta. Son numerosos en el mundo los aficionados que han dejado para siempre de observar con un sólo ojo. Yo no pediría tanto, pero sí es verdad que con oculares de calidad media – alta, con un buen campo aparente, los objetos de cielo profundo se disfrutan mucho más de este modo. Además de que en visión planetaria y lunar estos cabezales no tienen rival.
¡Dos ojos mejor que uno!
Especificaciones: Tipo de prismas de los prismas: BAK 4 Diafragma de campo: 18 mm. Tratamientos: multitratado. 7 capas. Enfocadores helicoidales independientes, con tornillos de fijación. Rango Inter-ocular: 52 mm - 75 mm. Extracción de foco adicional necesario: 100 mm Peso (sin oculares): 500 g
Autor: Néstor Garcia
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