Basándose en datos obtenidos por diversos telescopios -entre ellos el Hubble- y por sondas espaciales, de las temperaturas medias globales de Vesta y la iluminación que recibe del Sol, se cree que el hielo de agua podría haber sobrevivido durante miles de millones de años en aproximadamente la mitad del gigantesco asteroide Vesta, sobre todo cerca de los polos norte y sur, donde las condiciones parecen ser favorables para que el hielo exista debajo de la
superficie. Vesta, el segundo objeto, más masivo del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, no parece tener grandes cráteres que estén permanentemente
en sombra para que pueda permanecer agua helada en su superficie. El asteroide no es un buen candidato para la sombra permanente, ya que está inclinado sobre su eje en unos 27 grados (por el contrario, la Luna, que tiene cráteres permanentemente en sombra, se inclina a tan sólo 1,5 grados). Como resultado de su gran inclinación, Vesta tiene estaciones, por lo que toda la superficie recibe luz del Sol en algún momento durante su año, lo que impediría la existencia del hielo en superficie. A pesar que las temperaturas en Vesta fluctúan durante el año, los nuevos modelos predicen que la temperatura media anual de cerca de los polos norte y sur de Vesta es menor de 145 K. Esa es la temperatura promedio crítica por debajo de la cual se cree que el hielo de agua puede sobrevivir en los primeros 3 metros o más del suelo, lo que se conoce como regolito. Hasta ahora, las observaciones basadas en la Tierra, sugieren que la superficie de Vesta es muy seca. Sin embargo, la nave espacial Dawn está obteniendo una visión mucho más cercana. Dawn está investigando el papel del agua en la evolución de los planetas mediante el estudio de Vesta y Ceres, dos cuerpos del cinturón de asteroides que se consideran protoplanetas remanentes. Dawn busca agua utilizando el espectrómetro detector de rayos gamma y neutrones (GRaND), que puede identificar los depósitos ricos en hidrógeno que podrían estar asociados con el hielo de agua. La nave recientemente entró en una órbita baja que se adapta bien a la recolección de datos de rayos gamma y de neutrones. Antes de Dawn, la mejor fuente de información era un conjunto de imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble, en 1994 y 1996. Pero ahora, Dawn y su cámara están obteniendo una visión mucho más cercana del asteroide. En los próximos meses se sabrá si el espectrómetro GRAND ve evidencias de hielo de agua en el regolito de Vesta.